20 de nov. 2007

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Van pasando los días y cada vez me cuesta más encontrar un momento para pararme y escribir unas letrillas. Creo que es la señal de que esta historia me está conquistando y cada día me encuentro más y más parte de este proyecto.
Leo cada uno de los e-mails que me enviáis y no sabéis la ilusión que me hacen, algunos incluso han llegado a emocionarme. Y me dan muchísimo ánimo para seguir adelante, saber que estáis bien y que de alguna forma compartís conmigo esta experiencia.
Creo que una de las mayores dificultades con las que me he encontrado es la falta de previsión. NO podemos prever nada y programar bastante poco. El ritmo en el que aquí se vive es otro y me he de adaptar.
Siempre he creído que de las dificultades se pude sacar algo positivo y así me está pasando aquí. El amárico, ahora ya puedo comunicarme más con los chavales y, con mi amárico, hacerme entender. No sabéis la alegría y satisfacción de poder hacerlo y las ganas de querer aprender más. Ahora mismo el poder entender sus palabras no sabéis lo que me satisface.
Como os expliqué en el anterior e-mail la mayoría de chavales viven en un barrio cercano al colegio de los salesianos. Allí son acogidos por las hermanas Garsparino que luego los envían aquí. Aquí estudian por la mañana, comen, algunos trabajan en el mantenimiento de la casa y luego regresan a casa. Al final de la semana se les pagan 15 birs, si han trabajado bien y todos los días, lo que equivale a 1,5 euros a la semana.
Con ello ayudan a sus familias.
Ayer mismo fuimos a visitar a las hermanas y su barrio.Creo haber entendido el sentido de este proyecto, os lo aseguro. Se me puso un nudo en el estómago al ver las casas en las que nuestros niños vivían. Claro que había visto estas casas antes, de que te sorprendes Amparo? Son tantos los reportajes que has visto en la tele y las casas destrozadas que has visto caminando por las calles de Valecia o Barcelona. Pero cuando sabes que Sintayo, Chombe, Ejut, Emmaguach, Mitu… viven ahí ya no se ve lo mismo.
A la vuelta nos los encontrábamos a todos que regresaban a casa. Nos saludan, algunos nos miraban de reojo, yo creo por vergüenza de que viéramos donde vivían. Seguía teniendo el nudo en el estómago pero una parte de mi entendió muchas cosas.
Hasta ahora cada mes cambian el turno de ir al colegio, un mes por la mañana y uno por la tarde. Para mi es inevitable pensar que tener un buen hábito de estudio con tanto cambio es más difícil. Y el día que una clase tiene examen el resto no va al colegio.
Para mi es inevitable verlos con ojos y cultura europea. ¡Menuda desorganización! No sería mejor… pero sabéis también me pregunto que pensarían ellos si vivieran unos meses en España, seguro muchas cosas no les pacerían lógicas. Porque hay gente que trabaja en algo que nos les gusta y siguen ahí o simplemente se conforman con lo que tiene porque les/nos da miedo cambiarlo. Para nada mi intención es juzgar nada ni a nadie, simplemente creo que hemos de mirar y ver lo que hay. Ante ello, desde donde estemos o queramos estar actuar en consecuencia.
Ahora nos vamos a una boda, una chica que trabaja aquí se casa. Nos hemos puesto nuestras mejores galas y los ojos bien abiertos para disfrutar de este día.
Un abrazo fuerte y no dudéis en seguir escribiéndome, intentaré contestar uno por uno.
Degna deru (buenas tarde)
Amparo.